martes, 17 de marzo de 2015

Guillermo

Guillermo era un niño como cualquier niño de su edad. Era un niño travieso, cabezota, a la vez que cariñoso y atento. Era un niño como todos, al que le gustaba el fútbol, con lo que hacía de entrenador de su equipo, y al que le gustaba el atletismo, casi tanto como a su amiga María, que lo acompañaba siempre en sus entrenamientos.

Hoy el profe les ha dado una lección sobre los oficios, sobre a lo que podrían aspirar en un futuro, lo cual le dio a Guillermo mucho para pensar y, sobre todo, imaginar.

Imaginó querer ser tantas cosas que ya no sabía que era lo que quería ser, y al llegar a casa, acompañado por su primo Raúl como todos los días, le propuso su imaginación a quienes allí se encontraban.

—Papá, de mayor quiero ser bombero. Lo he imaginado y me gustaría.
—Hijo, tesoro, hace falta mucha fuerza, mucho entrenamiento y superar una difícil oposición. Es muy duro, Guille, bastante duro.

Guillermo pensó que tal vez su padre tenía razón, y fue a buscar a su hermana, que escuchaba un CD de Metallica en su habitación de paredes violeta.

—Silvia, de mayor quiero ser médico. Lo he imaginado y me gustaría.
—¡Ufff! Guille, eso debe ser muy desagradable, hay mucha sangre y tienen momentos muy duros, sobre todo cuando pierden a alguien intentando salvar su vida.

Guillermo pensó que tal vez su hermana tenía razón, y fue a buscar a su madre, que preparaba un bizcocho en la cocina.

—Mamá, de mayor quiero ser astronauta. Lo he imaginado y me gustaría.
—Hijo, mi vida, muy poca gente hay preparada para eso, son personas especiales muy bien preparadas, y llegar ahí es duro, sacrificado y muy costoso.

Guillermo pensó que tal vez su madre tenía razón, y sin nadie más a quien acudir, volvió a coger su bastón blanco, empezó a tantear los escalones hacia su cuarto, y con su mano izquierda apoyada sobre la barandilla, llegó arriba, se tumbó en la cama, y siguió imaginando que es lo que podría ser de mayor.

Mientras, abajo, su padre, su madre y su hermana, lloraban abrazados desconsoladamente...

ImAgInAtÍvAtE

Jesús David Cosano.

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