Desperté de aquella pesadilla icómoda. Desperté sudorosa, temblorosa, y con un extraño frío que recorría cada milímetro de mi piel. Bajé de la cama con una sensación incómoda, una sensación que nunca antes había experimentado. Ese sueño fue horrible. Llegué a tientas al cuarto de baño, con la cabeza gacha temiendo que hubiera sido verdad, que no hubiera sido producto de mi imaginación. Me lavé la cara con agua fría, tan fría que mi cuerpo dio un espasmo de contracción al sentirla en mi rostro. Sin levantar la mirada del lavabo me giré, rápidamente hacia la puerta, pero algo en mi interior me decía que tenía que mirar, que tenía que asegurarme de que aquello no había sido real. Me paré justo debajo del marco de la puerta, armé todo mi cuerpo de valor, me giré muy despacio... y allí estaba yo, mirándome desde el espejo, con los ojos en blanco, y una pequeña sonrisa que no auguraba nada bueno...
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario